Samsung es declarada culpable y deberá indemnizar a Apple por infringir patentes

Tras varias semanas de alegatos, comparecencias, pruebas, desentendidos y archivos desclasificados, ya tenemos en nuestras manos el veredicto final del jurado: Samsung ha infringido varias patentes de Apple en sus dispositivos móviles, y deberá pagar por ello. ¿Qué consecuencias tendrá? ¿Es un veredicto justo? Las pruebas han hablado, y están al alcance de todos. Solo tenemos que ir a cualquier tienda o sección de informática y ordenadores, y comprobarlo por nosotros mismos. Casi todos los productos de Samsung tiene un aspecto parecido -o idéntico- a los desarrollados, producidos y vendidos por Apple. La inspiración, desde las formas externas de un teléfono o un tablet, a las cosas que puedes hacer con cualquier de estos dispositivos, es más que obvia. Quizás no sea la principal razón o el principal argumento esgrimido por la empresa de manzana en su defensa -ya que el tema de las patentes va mucho más allá del tema estético-, pero sí es una buena imagen -muy representativa- que nos sirve para aclarar conceptos.

La sentencia, que abarca una larga lista de dispositivos de Samsung que a priori parecen haber infringido una gran cantidad de patentes propiedad de Apple, obliga al gigante coreano a pagar una cantidad desorbitada a la compañía de la manzana -más de 1,052 millones de dólares en total por los daños causados-, y podría traer consecuencias futuras en Estados Unidos y otras partes el mundo, como la prohibición de la venta de los productos de Samsung afectados. Pese a que Samsung no ha salido derrotada del todo, -se ha salvado de acusaciones monopolísticas-, las consecuencias de este veredicto podrían ser enormes para los asiáticos.

Una muestra de como funcionan las patentes en nuestros días.

¿Es una decisión justa? Sin lugar a dudas. En este litigio se ha evaluado y comprobado que el trabajo, y el esfuerzo, se valoran. Que llegar primero, diseñar o inventar algo, tiene su recompensa, y que cualquiera -llámese empresa o particular- no puede venir a alzarse sobre tus hombros a la primera de cambio y arrebatarte tu trabajo sin más. En el mundo en el que vivimos, todas las empresas de tecnología -desde Motorola a Nokia, pasando por Microsoft o Sony- pagan y reciben derechos de multitud de patentes. Casi cualquier dispositivo que tengamos en casa, o queramos comprar, incluye una gran cantidad de pequeños elementos -tanto a nivel de software como de hardware- de empresas distintas. Apple también entra en este juego, pagando religiosamente -como en el caso de Motorola- y recibiendo su parte correspondiente -de parte de Microsoft o Nokia, sin ir más lejos-. Muchas veces, estas patentes, son de una simpleza inusitada, y adolecen más a motivos de posicionamiento comercial que otra cosa. Pero funciona así. Lo invento o desarrollo, lo patento y lo cedo a otras compañías previo pago. Y en alguno casos, incluso reclamo parte del beneficio obtenido por cada producto vendido.

En un sector tan competitivo como el tecnológico, todas las empresas se encuentran dentro de este juego recíproco. Yo te doy, y tu me das. Todas participan. Todas menos Samsung, que se desmarcaba del resto. Digamos, que de forma simple, los coreanos no querían pagar a Apple por el uso o cesión de estas patentes. Apple, obviamente, denunció esta práctica -reclamando parte de un dinero que le pertenece- y argumentando y aportando como razones a su favor evidencias varias, que iban desde los beneficios obtenidos por Samsung en EE.UU a los diseños y formas de los productos vendidos por el enorme conglomerado asiático.

El jurado y la sentencia final ha acabado dándole la razón, y pese a que los abogados de Samsung intentarán recurrir a un tribunal de apelación, seguramente pierdan. Perderán, porque, simplemente, no pueden ganar. Sonará redundante, pero si no pagas el derecho de uso y explotación de unas patentes que están registradas por otra compañía, estás incurriendo en un delito. Y los delitos, se pagan. Samsung no ha querido seguir la senda legal, y ha acabado en una espiral de juicios, jurados y sentencias bastante peligrosa para su imagen general. Sinceramente, dudo que en Samsung no supieran que infringían patentes de la competencia. Más bien creo que todo este circo mediático, lo han llevado a cabo para comprobar hasta donde podían llegar sin hacerlo. Desgraciadamente -para ellos- han descubierto que no son intocables, y que la sentencia le ha acabado por darle la razón a Apple. En definitiva: parece más un pulso mediático, una justa medieval, que una decisión sopesada a nivel empresarial. Y a Samsung, les ha salido caro. Apple no ha tardado en sacar pecho, y planea, en un futuro reunir de nuevo un jurado para prohibir la venta de los productos y dispositivos de Samsung que estén infringiendo patentes propias. Una decisión algo drástica, pero entendible, sobre todo tras los intentos llevado a cabo por parte de Samsung en Europa.

El mismo Tim Cook, CEO de Apple -que cumplió un año en el cargo hace poco-, ha enviado una carta a los empleados de la empresa, destacando que el esfuerzo, la innovación y el trabajo, ha acabado siendo recompensado por encima de la copia. Y no les falta razón. Al fin y al cabo, el resultado final, fruto del trabajo y el esfuerzo, es aquello que nos pertenece por derecho como seres humanos, y desde Samsung, no lo han respetado. Ahora vienen las consecuencias, que esperemos, sean acordes al delito infringido.

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