[Dos en un garaje] Pero sigo siendo el rey…

La competencia está más cerca que nunca. Apple ha empezado a abrir guerras en muchos frentes en los que antes no existía un claro dominado hasta su llegada (y al iPad y el mercado de las tabletas nos referimos). Miles de usuarios suspiran por sus productos, pero también es cierto que cada vez hay más opciones disponibles. ¿Podrán los de la manzana aguantar lo suficiente para seguir reinando con claridad en el mundo de la informática de consumo?

Si sales primero, vencerás. El que golpea primero, golpea dos veces. Dicha máximas, empleadas al entorno de la informática, suelen dar resultado. Si quieres mantener tu compañía o empresa en los primeros puestos para el consumidor, debes presentar tus productos cuanto antes, de la mejor manera, y a veces, arriesgándote a recibir críticas pro adelantado. La apuesta, si es firme o interesante, puede funcionar. No hay que esperar demasiado, pues un lanzamiento tardío de un dispositivo, puede condenarlo al fracaso. El tiempo juega en contra en dichos casos.

Apple arriesgó muchísimo con el lanzamiento del primer iPad. No han sido pocas las veces que lo hemos comentado a lo largo de la vida de nuestra web, pero nunca está de más recordarlo. Millones de usuarios criticaron su funcionalidad, su aspecto o sus características, llegando incluso a relegar al producto a un hipotético puesto de fracaso mucho antes de su lanzamiento. Pero funcionó. Triunfó. El iPad se convirtió en todo un fenómeno de ventas, logrando desbancar en importancia y éxito a otros productos más tradicionales y comunes de Apple, como el iPod o los mismísimos Mac.

Cuando la competencia se encontró completamente desnuda ante el poderío comercial de Apple en un mercado en el que antes no se habían fijado (las ventas de la primera generación del iPad han sido iguales a las totales de todos los tablets-PC vendidos hasta la fecha), decidieron tomar cartas en el asunto. Anunciaron tablets y modelos por doquier, muchos con características realmente maravillosas.  No había día en el que alguna empresa importante, como LG, Sony, Toshiba o Samsung, anunciase un proyecto de tableta o presentase en sociedad un futuro dispositivo de similares características. Muchas de ellas, podrían competir de tú a tú con el iPad, incluso superarlo, dado el derroche de potencia de las que supuestamente, hacían gala. Mientras el iPad resultaba un verdadero boom en las tiendas y Apple Store de medio mundo, las empresas seguían preparando sus lineas de productos en una carrera sin precedentes.

El iPad estaba en los comercios (y las manos) de medio mundo, y la competencia, aún seguía presentando conceptos que no podían, en algunos de los casos, ni ser probados en las ferias de electrónica o eventos donde eran mostrados. Samsung, de hecho, ha sido la única de las grandes empresas que ha sabido mantener (en términos muy relativos) el tipo frente al dispositivo de Apple. La Samsung GalaxyTab, a día de hoy, es algo más que un concepto, y se puede comprar en casi cualquier tienda. No es gran cosa, su tamaño de pantalla es muy justo, y sus capacidades y características, muy flojas en comparación a las prestaciones del sistema de Apple. Pero si hay que agradecerles el acto de plantar cara con algo tangible, y no una simple idea. Supieron adaptarse a los gustos y tendencias de un mercado nuevo y difícil. No con gran éxito (pese a que no les ha ido nada mal, siguen en una posición muy alejada de los resultados obtenidos por Apple), pero ahí están. No venden humo. Y ojo, que su segunda generación está a la vuelta de la esquina y promete.

Por eso es muy importante lanzar un producto antes que nadie. Obviamente, y como es normal en Apple, sacar un producto de esta manera no significa hacerlo de cualquier manera, sino hacerlo con perspectiva. Steve Jobs es un gurú, un medio filósofo del siglo XXI que siempre puede ir diez pasos por delante de la competencia y el mercado, y eso no es algo que tienen todas las empresas. Pero su capacidad de arriesgar, su leitmotiv empresarial (crear nuevos y mejores productos para los consumidores) es algo que muchas compañías podrían aplicar. A día de hoy, con dos generaciones de iPad en el mercado, muchas de las empresas que anunciaron sus tablets hace casi un año, todavía no han sacado nada real al público. La gente llega a un comercio o gran almacén, y no encuentra alternativas serias, reales y buenas, a los dispositivos de Apple. Y quién habla de iPad, habla de iPhones o iPod, y las bondades de un sistema operativo que gusta a casi todo el mundo (como lo es el iOS). Pero son mercados diferentes, y cuyas particularidades, merecerían una entrada propia.

Hoy en día, en varios países ya se puede encontrar la segunda generación del iPad. Casi un año después, el iPad cuenta con una nueva versión, más potente, rápida, delgada y bonita. Es un producto nuevo, con mayores y mejores prestaciones (dos cámaras con capacidad de grabar video en alta definición, un procesador y un chip gráfico de otro planeta…), y que a tenor de sus resultados, está consiguiendo mejores cifras de ventas que las que se registraron el año pasado. ¿Por qué? Simplemente están consiguiendo arrastrar a un público que no tuvo el primer iPad, y que suspiraba por él. Según algunos estudios, entre un 40% y un 60% de los consumidores que han comprado el iPad 2, no habían tenido la primera generación del dispositivo. ¿Imagen de marca? ¿Publicidad? Por supuesto, tienen mucho que ver. Pero no hay que restar méritos al gran trabajo que se hace desde Cupertino a la hora de diseñar productos. Arriesgaron mucho. Sembraron. Y ahora recogen frutos. Cestas llenas de manzanas.

Apple asestó un grandísimo golpe con el lanzamiento del primer iPad. Mientras muchos anunciaban a bombo y platillo sus propios hijos, Apple mejoraba y agrandaba un mercado en el que antes, nadie se había atrevido a meterse. Steve Jobs llegó, vio y venció. Veni, vidi, vinci. Por eso siguen siendo los primeros. Por eso sigue siendo el rey.

Alberto González

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