[Dos en un garaje] Controversia y decisiones arriesgadas

Apple es una empresa innovadora. Cambiante y adaptativa al entorno que los rodea. Sus productos y decisiones levantan pasiones. Y discusiones.

Cuando uno se compra un producto de Apple, suele evaluar los pros y los contras de aquello que se adquiere (a menos que seas un talibán de los de Cupertino, que los hay). Estamos de acuerdo en eso de que la mayoría de los ordenadores y dispositivos de Apple, lucen y atesoran un diseño, tanto fuera como por dentro de su circuitería, realmente fabuloso. Todos alucinamos cuando tuvimos por delante nuestro primer Mac, o nuestro primer iPod en el bolsillo. ¡Y vaya cara pusieron algunos cuando tocaron el primer iPhone! Sus características, y por ende la experiencia que llegan a brindar, son realmente alucinantes. De eso no hay duda. Pero siempre hay decisiones por parte de Apple y sus cabezas pensantes, que pueden llegar a ser difíciles de aceptar o convertirse en incomprensibles para gran parte de los usuarios. Los más viejos de lugar recordaréis las críticas  vertidas hacia Apple cuando Steve Jobs, en uno de sus arrebatos mesiánicos, decidió dejar las lectoras de CD para involucrarse de lleno en las lectoras de DVD. La decisión tomada, en plena época de los primeros iMac, sorprendió a propios y extraños. “¿Apple lanzando un ordenador con lector de DVD con lo caros que son?” “El futuro es el CD. El DVD es un formato muy caro para el consumidor.” “Se equivocan.” “No piensan en el usuario.” Etcétera, etcétera. La mayor parte del público, tomó con muy malos ojos la respuesta de Apple en sus nuevos ordenadores, pero el paso del tiempo, acabó dándole la razón. La inclusión de un lector de DVD (aparte de grabadora y lectora de CD) ayudó a Apple a adaptarse a los tiempos que se aproximaban. El DVD acabó convirtiéndose en un formato estándar en cuestión de pocos años, y la arriesgada decisión tomada en su día, se convirtió en un todo un éxito.

Los iMac también fueron los primeros ordenadores de Apple en eliminar la disquetera (sí, esa cosa que se sigue instalando opcionalmente en algunos PC) y en incluir un puerto USB. ¿Os lo imagináis? ¡Un puerto USB! Seguro que muchos se llevaron las manos a la cabeza cuando Jobs anunció la inclusión del por aquél entonces, simple puerto de conexión. También fue una decisión controvertida como ella sola, pero todos sabemos lo que pasó al poco tiempo. El USB también se convirtió en un estándar. Hoy en día, todos los usamos, y lo consideramos algo normal. En cierta manera, gracias a Apple. En el día de hoy, hemos visto un anuncio donde critican a Apple por no incluir Blu-ray en sus equipos. Windows 7 y gran parte de los PC son compatibles con el conocido formato óptico de alta definición de Sony, y permiten ver a sus usuarios películas en alta resolución y sonido de gran calidad. Si es un formato con aceptación, ¿por qué Apple no lo incluye de serie en los Mac? Pues porque posiblemente, estamos hablando de un formato muerto. Sí, muerto. No quizás a corto plazo, pero sí en un futuro bastante cercano. No os baséis en que los Blu-ray se encuentran fácilmente en los comercios, o en que hay miles de películas en el catálogo. Son factores importantes, pero no determinantes. Un ejemplo: se siguen vendiendo (o mal vendiendo) CD musicales en los comercios físicos pese al baño de ventas del formato digital o a la tecnología por streaming de portales como Spotify. El Blu-ray, casi con total seguridad, será uno de los últimos formatos físicos mayoritarios disponibles en las tiendas y comercios. Y a día de hoy, no goza ni del apoyo, ni de la implantación suficiente en los mercados domésticos como sí lo hizo (y hace) el DVD. La culpa de su falta de éxito, tiene dos nombres: comodidad y rapidez.

El usuario lo reclama constantemente. El usuario quiere acceder a los contenidos en alta definición desde su casa, con la mayor comodidad posible. Hemos pasado de ir a la tienda a comprar juegos o programas (o música), para hacerlo desde nuestra casa con nuestro ordenador o desde la calle con nuestro iPhone. Hemos pasado de comprar y grabar películas en DVD o CD (y no conozco a nadie que grabe en Blu-ray), a hacerlo desde un pendrive via USB. Hemos pasado de lo tangible y físico, a lo digital. No queremos tener que comprar un nuevo reproductor, comprar dos veces la misma película, o preocuparnos por la compatibilidad de nuestro lector. Los tiempos cambian, así como los modelos de negocio, y es ahí donde Apple, ha metido cabeza con su Apple TV y su iTunes Store. El negocio de Apple con las películas, series y documentales en alta definición con descarga o streaming desde la iTunes Store, son la apuesta de la compañía en dicho aspecto multimedia. Desde Cupertino no quieren apoyar un formato como el Blu-ray (que saben que no gozará del apoyo absoluto o suficiente por parte del público), pese a que tiene una gran legión de seguidores y fetichistas tras sus espaldas (entre los cuales, me incluyo). Apple apuesta por la descarga digital y por la reproducción de contenidos de forma online, y lo tienen bastante claro. La iTunes Store funcionó, la App Store está funcionando, y los usuarios descargan y compran con facilidad. Disfrutan comprando desde ese modelo de negocio de descarga. Es fácil y cómodo. Es sencillo, es directo. Funciona. No hay que darle más vueltas. Ahora puede que la decisión de Apple de no incluir Blu-ray en sus equipos nos parezca extraña, pero quizás nos alegremos un futuro. No sería la primera vez.

Alberto González

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